13 dic. 2008

FIESTAS Y REGALOS

Son fechas de fiestas y regalos. De buenos deseos y celebrar la Navidad y el Año Nuevo. Recuerdo estas fiestas cuando niño y la espera ansiosa a que Santa llegara con sus regalos a la casa y después ir a festejar la Noche Buena en casa de la Tía Cuca. Algún hermano mayor nos llevaba a dar la vuelta mientras los regalos llegaban. Y al regresar todo era alegría y risas. Luego uno crece y las fiesta adquieren otro sabor, menos dulce quizás. Ya como padre uno repite tradiciones y es el turno de los hijos, o la hija en mi caso. Las fiesta y regalos comenzaron, con motivo de mi próximo viaje a la ciudad de México, invité a comer a mis hermanas y sobrinos, para ello preparé una ensalada de frutas, con la receta de la Tía Cuca y un relleno de pavo con receta de la abuela de mi hija Miranda. Ellas trajeron la pasta y el postre. Pasamos una divertida y agradable velada que culminó con el intercambio de regalos. aunque el mejor de ellos fue, sin duda, el compartir la mesa y las anécdotas con ellos. Eso no tiene precio. En la metrópoli a la que me dirijo, seguramente habrá iguales circunstancias, aunque siempre valoro más la compañía que el intercambio. Sin embargo recibo por vía electrónica un regalo que me emociona; Alicia Flores, incansable doctora, poeta y narradora, tiene a bien enviarme su nueva novela inédita "Amnesia lacunar", recién salida del horno que a últimas fechas produce mucho por el rumbo de Las Choapas. Que regalo más sensible, pienso yo, además, espera mis comentarios a su trabajo. No puedo sino alegrarme de este regalo que la buena amiga Alicia, nos hace esta temporada. Por este motivo, el de las fiestas y regalos, es que este espacio se toma una vacaciones breves, para disfrutar de la compañía de los amigos y la familia. Por las dudas llevo un libro bajo el brazo. La costumbre.
Para aquellos que se toman la molestia de visitar este espacio, vaya un sincero abrazo con los mejores deseos para estas fiestas navideñas.

9 dic. 2008

SALIR DE LA VORÁGINE

Leía hace unas semanas la colaboración de Javier Marías en el País, donde se quejaba de la vorágine que existe hoy en día, desde su punto de vista, sobre el consumo y olvido rápido de las obras de arte en nuestro mundo de hoy. La obsesión de "estar al día" en la lectura de libros, cine, música, teatro e incluso de exposiciones en los museos. Me llama la atención especialmente este texto, pues desde hace unos meses me encuentro en la situación de salirme de la carrera de "estar al día"; aparecen novedades de libros con una velocidad tan rápida que uno no puede seguirles el paso, ya no por el lado económico sino por la cantidad que se van almacenando, saturado de películas de Hollywood la cartelera, disfrutar de la experiencia del cine con tan mala opción, es también imposible, y suponer que la nueva de Ridley Scott, Woody Allen o Martin Scorsese nos salvaran del desastre, es una ilusión. La música es otro campo donde salen nuevas grabaciones, que ya es imposible comprar todo lo que uno frecuenta. Si a eso le añadimos que se tiene un gusto musical amplio, pues rock, jazz, clásico, soundtracks y demás categorías nos abruman con novedades. Y a todo esto añado que la calidad de muchos de estos productos son de dudosa calidad, por no mencionar que los nombres de unos cuantos se repiten continuamente. Murakami inunda el mercado con nuevos títulos, Vila-Matas igual, Auster también, sin mencionar que hay que revisar la obra de Carlos Fuentes en el marco de sus 80 años. Leeré AURA y que se de por bien servido y añadan ustedes los nombres de sus favoritos para engrosar la lista. En la música salen nuevos artistas de todo género e incluso aquellos que se pasan a otros estilos, que ya no se puede escuchar todo. Igual que muchos son de dudosa calidad. Consumir es la nueva religión y ahora alcanza al mundo del arte y la cultura. Festivales de cine hay todos los meses en nuestro país, conciertos de rock y música popular diariamente y no exagero. Exposiciones de todo tipo inundan los museos con propuestas "vanguardistas" o "modernas" patrocinadas por grandes corporaciones y que se promocionan por los medios ampliamente. Y a eso hay que añadir la lectura de revistas, periódicos, Internet, volver a escuchar música ya no de meses atrás sino de otros años, releer alguna obra de autor favorito y por supuesto ponerse a escribir, avanzar en el libros de cuentos y en el guión que uno prepara.¿ Y a qué horas voy a hacer todo esto? - me pregunto. No queda sino salirse de la vorágine como propone Javier Marías. En mi más reciente visita a la librería salí con ¡dos libros! A saber; "La hija de la amante" de A.M. Homes, una escritora estadounidense, creo que poco conocida, y de la cual ya había reseñado una novela anterior. Y me encontré "La invención de Morel" de Adolfo Bioy Casares, que debo confesar era una laguna en mis lecturas. De la tienda de música salí con las manos vacías. Hoy me enorgullezco, quien lo dijera, de lo poco que compré de libros y discos, sabiendo que en casa me esperan muchos más para leer y releer y música suficiente para escuchar un disco diferente para todo el nuevo año. Voy a leer y releer con más cuidado y mejor ritmo mis libros, a escuchar plenamente la música, sin hacer otra actividad al mismo tiempo, veré solo aquellas películas que en verdad me atraigan, acudiré a los museos que muestren exposiciones que desafían al tiempo, y me daré más oportunidad para tomar una taza de café con los amigos, saludar a la familia, pasear por la playa y escribir mis propios libros y guiones. Y si me lo permiten, disfrutar de la paliza que el Barca le propinará a los merengues.

4 dic. 2008

LA NUEVA OLA FRANCESA

Mi pasión de cinéfilo se la debo al cine estadounidense y mi pasión de cineasta al cine europeo. En mi niñez en el puerto de Tampico, allá por los lejanos años 60,s, las películas que se exhibían eran básicamente americanas. El cine de géneros clásico de Hollywood, colmó mis tardes y matinés de cine. Cine tradicional de aventuras y drama donde contar la historia era esencial. Al llegar a la ciudad de México el panorama cinematográfico en las pantallas era muy diferente, además del cine de Hollywood, existía el cine europeo en varias salas; El cine Ritz, el Del Prado, El Versalles y por supuestos los cine clubes, tanto universitarios como de las entidades culturales de los países europeos. Era y es, un cine diferente al americano, eso atrajo mi atención poderosamente y ahí se sembró mi inquietud de cineasta. Recuerdo especialmente el cine club de la Alianza Francesa en la calle de Nazas en la colonia Cuauhtémoc. Ahí tuve ocasión de ver películas de los grandes maestros franceses como Jean Renoir, Marcel Carné, Julian Duvivier y Max Ophuls entre otros. Y ya entrados en los años 70,s a los jóvenes que agrupados alrededor de André Bazin, desde las páginas del célebre Cahiers du Cinema, nos aportarían el movimiento, para mi, más importante del cine: la Nueva Ola Francesa. Estos jóvenes críticos de cine, impugnaron a los maestros del cine clásico francés al que acusaron de viejo y repetitivo, fueron consecuentes con su posición crítica y tomaron la cámara. Claude Chabrol, Francois Truffaut, Jean Luc Godard, Eric Rohmer y Jacques Rivette convulsionaron las reglas del cine francés y su temática; salieron a la calle con la cámara en mano y nuevas propuestas temáticas y estéticas. Más adelante se les uniría Alain Resnais, quien no venía de la revista, pero que compartía su postura. Todos con una mirada personal y un cine muy identificable: de ahí nace la idea del auteur cinematográfico, el llamado cine de autor. Chabrol contando historias de la burguesía con el crimen como motivador de la decadencia, Trauffat, contando historias que remiten a su vida personal, Godard, maoísta, iconoclasta y provocador, Rohmer privilegiando la conversación y la sencillez de puesta en escena, Rivette con una visión teatral de puesta en escena y Resnais, explorando la memoria y la poesía. Hace 50 años se estrenó el Bello Sergio de Claude Chabrol, hoy para terminar este año, rindo homenaje a quienes nos indicaron el nuevo camino del cine.