25 jul. 2010

EL TOUR DE FRANCIA





Como la mayoría de los niños aprendí a disfrutar de la bicicleta desde temprana edad. Y desde aquellos días infantiles seguía las noticias de la entonces Vuelta ciclista de México, que tuvo una de sus etapas por el puerto de Tampico, donde viví mis días de infancia y adolescencia. Recuerdo la llegada del pelotón y el circuito que después se llevó a cabo, los maillots multicolores, la bicicletas aerodinámicas y la comitiva siempre atrás presta a dar ayuda. Desde entonces he sentido la pasión de tener noticias del ciclismo, aunque nunca lo practiqué como deporte. Desde hace tiempo sigo la Vuelta de ciclismo más famosa, la llamada el Tour de Francia. Grandes duelos de ciclistas que le piden al cuerpo más allá de sus fuerzas, la dura montaña, los sprinters, la estrategia, los accidentes y caídas. Solo los más fuertes sobreviven a los primeros sitios, los demás se contentan con llegar y terminar la difícil prueba. Este año sin embargo el Tour ha dado un espectáculo lamentable con Alberto Contador y Andy Schleck, poseedores de los dos primeros lugares. Comparados con los grandes ciclistas de antaño como Induraín, Coppi, Merckx, Ocaña, Hinault e incluso Amstrong con todo y polémica, quienes abordaban el Tour como una lucha sin dar ni pedir cuartel y, dejando a un lado el fair play o las buenas maneras en la carretera, estos ciclistas de hoy son un par de niñatos, como los llamó con toda justicia Carlos Sastre. La foto de ambos llegando a la meta, en la antepenúltima etapa, abrazados y Contador dejando que Schleck pase primero, es uno de los momentos más bajos en a historia del Tour. Al menos así me lo parece. Esta edición del Tour de Francia se recordará por las cinco victorias de Mark Cavendish, el cabezazo de su compañero para darle espacio, el adiós de Lance Armstrong en medio de nuevas acusaciones de substancias prohibidas y sobre todo, por los grandes amigos que ocuparon los sitios uno y dos en la clasificación general. Contador y Schleck tiene grandes aptitudes, pero deberán recobrar el espíritu de lucha que siempre ha caracterizado al Tour. Mientras tanto, que lo festejen ambos con una cena en París.

17 jul. 2010

MI MADRE de Richard Ford



El escritor Richard Ford, se embarca en un viaje al pasado para recordar la relación con su madre. Ford es uno de los más dotados escritores de su generación, con la trilogía que tiene como personaje a Frank Bascombe, describe una mirada sobre la América de hoy. En Mi madre, Ford nos narra casi como un relato, los recuerdos que conserva de su madre como "un acto de amor" hacia ella. Con un lenguaje sencillo sin distraernos con arabescos literarios, conocemos los orígenes de su madre, Edna Akin que nació en 1910 en un rincón desconocido de Arkansas, en donde apenas diez años antes, era una tierra llena de forajidos en la región. De la niña Edna,a quien su madre, es decir la abuela de Richard Ford, hizo pasar como su hermana menor, cuando abandonó a su marido para irse con otro hombre, hasta los últimos días en que la relación madre-hijo se llevaba a distancia, Ford intenta contar de manera sencilla, casi como si lo platicara hacia nosotros, los hechos que recuerda o le comentaron de su madre. Viuda a los cuarenta y nueve años y con un hijo adolescente, tuvieron que enfrentar la muerte del marido y padre; para Ford la muerte del padre ausente por su trabajo en otra ciudad, no repercute como si lo hace con la madre, que no vuelve a ser la misma. Va de un trabajo a otro, mientras Richard intenta salir de problemas menores con la justicia y soporta las relaciones fugaces de su madre con diversos hombres. Sin embargo la mirada de Ford hacia ella siempre es cariñosa y comprensiva. Un incidente terminará estas escapadas de la madre, cuando una noche ella no llega a casa y el joven Richard preocupado la busca en la casa del amante. Este hecho lo carga por años el joven hasta los últimos días de su madre. Hay pocas referencias a los inicios de Ford como escritor y se centra en describir el desarrollo de la vida de su madre ante la salida del hogar materno para ir a la universidad. Parcos en su demostración de cariño, ambos mantienen contacto lejano pero constante. Finalmente la madre enfermará de cáncer y ello propicia un acercamiento, que pronto terminará. Es un relato autobiográfico de un hombre con su madre que conmueve pero a la vez, incomoda, al acercarnos de manera íntima a la vida del escritor y la madre.

10 jul. 2010

EL ENCUENTRO

El chofer del camión está cansado de largas horas en la carretera. La madre agotada del trabajo de la casa se toma un respiro. El niño juega con la pelota. Un hombre llega en su auto a casa. El chofer decide cortar camino por las calles de la ciudad. La madre se queda dormida un instante. Al niño se le escapa la pelota hacia la calle. El hombre se baja del auto y cierra la puerta. El chofer maneja el enorme camión con descuido y apenas mantiene la vista al frente. La madre despierta súbitamente y grita el nombre de su hijo. El niño se baja a la calle en busca de su pelota. El hombre ve pasar la pelota, descubre al niño y al camión que se acerca. El chofer trata de frenar el enorme camión, la madre sale corriendo de casa, el niño corre por la pelota, el hombre alcanza a tomarlo del brazo y lo detiene bruscamente. El camión aplasta la pelota, la madre llega corriendo, el niño llora, el hombre abraza al niño. El chofer, la madre, el niño y el hombre; se encuentran en el tiempo y espacio de su destino.

4 jul. 2010

LA OTRA

La mujer esperó a que saliera la esposa y la siguió en su trayecto, primero hacia la escuela donde dejó a la niña, después al gimnasio y al salir, hacia el supermercado a la compra de víveres. La esposa regresó a su casa y la mujer estacionó el auto frente al hogar de su amante. Se tocó el vientre abultado por el embarazo de unos meses y pensó que ella debía llevar esa vida que acababa de seguir cuidadosamente. Luego bajó del auto y se dirigió a tocar el timbre.