7 feb. 2008

EL CINEMATÓGRAFO



El 28 de diciembre de 1895, los espectadores que asistieron al Salón Indien en París, a la primera exhibición pública del cinematógrafo de los hermanos Lumiere, experimentaron la sorpresa y emoción de ver la llegada de un tren que se aproximaba hacia ellos. Fue tal el impacto en la audiencia, que algunos se levantaron asustados ante el temor de ser arrollados. En estos 112 años la experiencia de la proyección cinematográfica, a cautivado y entretenido a millones de espectadores por todo el mundo.
Ha enfrentado numerosos retos y crisis ante el advenimiento del sonido, el color, formatos diversos, dos guerras mundiales, la radio, la televisión, el video, las nuevas tecnologías y la piratería. Hoy existen diversas maneras de disfrutar una película; la televisión, el video, computadora y reproductores digitales diversos. Sin embargo nada se compara a la cautivadora experiencia de asistir a una sala de cine; la sala se oscurece, un rayo de luz cruza y se estrella en la pantalla y se nos traslada a lugares, tiempos e historias que provocan diversos estados de ánimo que nos conmueven, horrorizan, entretienen o incluso nos tocan profundamente.
A pesar de esto, la asistencia a las salas cinematográficas está a la baja en varios países y por supuesto para nadie es noticia que las grandes salas han sido remodeladas o en su caso destruídas. Tuve la fortuna de presenciar y experimentar, los años dorados de la exhibición en grandes salas, e incluso de teatros al aire libre. De los programas dobles, los seriales de aventuras y hasta los programas triples en salas de segunda corrida. El cine Tampico con sus largos pasillos por donde jugábamos en los intermedios, con sus balcones y segundo piso, el cine Alcázar con asientos de madera, ventiladores y ventanas que se abrían al caer la noche, para disfrutar cintas mexicanas. O el gran cine Roble de la avenida Reforma en la ciudad de México, donde disfruté las primeras etapas de la Reseña Internacional de Cine. Todos tenemos presente la cinta Cinema Paradiso, que refleja fielmente mis pensamientos al respecto.
¡Pero bienvenidas sean la salas múltiples! con sus horarios desde la mañana para que cada quien escoja el que más le acomode. El problema reside en que la mayoría de las salas las ocupan producciones estadounidenses que arrasan el concepto equitativo de la exhibición. Pero ese es otro problema.
Las cinematografías nacionales en muchos países enfrentan la disminución de sus audiencias, a pesar de la mercadotecnia, la publicidad y las fórmulas probadas a las que recurren. Recientemente Roman Gubern, explicaba en las páginas del periódico El País, las razones de la disminución del público en las salas de cine en España.
Acabo de asistir a un complejo de salas de cine y tuve el gusto de ver dos cintas, una tras otra, y debo decir ue la tercera no la pude alcanzar por el horario incompatible. Me hizo recordar años mozos donde experimentaba la emoción de ver dos o tres películas, como la mejor manera de entretenimiento. Hoy veo películas por televisión, reviso clásicos u omisiones de cartelera en DVD, experimento el cortometraje en la Red, cargo el ipod con trailers, cortos diversos y generos varios, rento películas que nunca se estrenaron, pero nada de esto se compara a la emoción de asistir y disfrutar de la experiencia cinematográfica en el mejor lugar para ello; la sala de cine.
Por unas horas me sentí hermanado a través del tiempo, con aquellos primeros espectadores en París y, como ellos, me sorprendí de la gran experiencia que es el cinematógrafo.

2 comentarios:

  1. ¡Hay José, que nostalgia! Niño se me ha cogido un pellizco aquí dentro mientras te leía que no te puedes imaginar. Si yo te contara..., si yo te cuento como fueron mis domingos en mi pueblo. Primero empezaron a ponernos en el salón de actos de las Escuelas de la Sagrada Familia, las películas de Chalot (Charles Chaplin), El Gordo y El Flaco, etc y después, cuando fuimos más mayorcitos y podíamos ir solitos los tres hermanos de la mano, veíamos el programa doble en "El Parque Cinema" que se llenaba de niños a las tres y media de la tarde, y aplaudíamos, llorábamos y reíamos, ¡Qué época más preciosa y con qué cariño la recuerdo! Luego nos turnábamos e íbamos al Teatro Martines Montañez y en el verano a un cine al aire libre que se llamaba "Abenzayde". Pero ya no existe "El Parque Cinema, ni el cine "Abenzayde", solo el Teatro Martines Montañez que lo han restaurado y solo lo utilizan en contdas ocasiones, así que como puedes ver, si quiero ver cine tengo que ir a Granada o Jaén y como comprenderás, es algo que no se puede hacer normalmente. Me tengo que conformar con ver pelis en casa, y las llamo "pelis", porque no son lo que era ir al cine.
    Besos niño, pero esta vez llenos de nostalgia.

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  2. Vaya que hay recuerdos cinematográficos,días que ya no vuelven pero quedan en el recuerdo.
    Saludos

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