05/02/2010
RED RIDING
Con la trilogía de Milennium, la literatura actual alcanzó una gran notoriedad, ahora una trilogía cinematográfica aspira a ser lo mismo en el terreno del cine. Ciertos crímenes permiten examinar una época y lugar en particular, este es el caso de los asesinatos de Yorkshire Ripper en donde un hombre llamado Peter Sutcliffe fue encarcelado por la muerte de 13 mujeres durante el lapso de 5 años en West Yorkshire y condados vecinos y que inspiraron la atmosfera y eventos de los 4 libros de Davis Peace y la adaptación al cine en una trilogía llamada Red Riding y dirigida por tres diferentes directores cada una de ellas.La primera película ocurre en 1974 en donde un reportero se pregunta por el desorden de los crímenes. La segunda parte está ubicada en 1980, en donde un detective de Manchester, es asignado a revisar la investigación de aquellos crímenes. Y finalmente en 1983, donde un abogado y un policía siguen el resultado de la investigación. Cada director creo su propia película, con su propia atmósfera y estilo aunque algunos personajes permanecen en las tres películas. Uno usó una cámara de 16 mm, otro una de 35 mm y una más la Red One digital para dar una textura especial a cada película. Como en Zodiac, la película de David Fincher, la trilogía de Red Riding se centra más en retratar una época que resolver el misterio de los asesinatos. Sentimientos de culpa de una comunidad, corrupción policíaca, niños que desaparecen, secretos extraños y romances culposos, son algunos de los ingredientes que hacen excepcional esta trilogía. La trilogía se estrenó en la televisión inglesa como una serie, pero se planea su exhibición de los 305 minutos de los tres films, con dos intermedios y cada película se puede ver en video on demand, inicialmente en los Estados Unidos. Sin duda alguna habrá que esperar el estreno en cualquiera de sus formatos en este 2010, para disfrutar lo que se antoja todo un acontecimiento para los amantes del cine policial y de calidad.
TRAILER OFICIAL
01/02/2010
EXCESOS
Hoy el mundo no tiene medida para nada. Por todos lados el exceso se practica como la cosa más natural, nadie pone límites en las noticias, relaciones personales e inclusive en la comida. Pareciera que más es siempre mejor que lo justo o necesario. En nuestro país el exceso de muertes por motivo de la delincuencia es malsano y enferma a la sociedad mexicana. Y aclaro que en este renglón lo justo es ninguna. Llevamos una semana acostados en la cama de hospital con el futbolista paraguayo Salvador Cabañas, agredido en plena madrugada en un bar. A todas horas nos informan de su estado; que si movió la mano, que si abrió los ojos, que sus padres, que el parte médico etc, a todas horas en televisión, radio y periódicos todo es sobre el futbolista. En los días que lleva en cama han fallecido de manera violenta decenas de personas en el país y nadie se ocupa de ellas. No hay titulares y entrevistas a sus familias. Y nadie se pregunta que hace un deportista a las 5 de la mañana en un antro. En Haití, aprovechando la confusión miembros de una iglesia intentan secuestrar a niños para llevarlos a los Estados Unidos sin permiso de sus padres. Y hablar de excesos en Haití hoy en día hay de todo. En España rebajan la pena a un hombre que dejó parapléjica a su esposa, a quien golpeó en plena madrugada al introducirse al hogar de la mujer que estaba divorciándose. El supremo considera que no hubo alevosía. Y días atrás también le rebajaron la pena a un violador. Supongo que no fueron agresiones excesivas entonces. Steve Jobs nos impone el nuevo equipo de este año para seguir gastando en su empresa y tirar los anteriores. La televisión privada ofrece cientos de canales para seguir su programación y ejercitar el zapping por todos ellos sin encontrar algo de calidad. En nuestro país el partido de derecha PAN, se une al partido de izquierda PRD, para contender contra el PRI un partido de derecha, centro e izquierda, según le vaya mejor. En China un policía es considerado un héroe por morir comiendo y bebiendo en exceso. Guy Ritchie, ex esposo de Madonna, declara que la cantante lo obligaba a mantener relaciones a todas horas y escuchando sus canciones. Y desde hace 30 millones de años los rotíferos Bdelloidea, animales microscópicos acuáticos, no han tenido relaciones sexuales, gracias a lo que han podido sobrevivir sin necesidad de un macho. ¿Que ya no hay medida para nada? me pregunto. Y yo que quería ir a comprar un libro, seguramente es un exceso pues apenas hace dos días me compré dos.
28/01/2010
XXIV ENCUENTRO REGIONAL DE ESCRITORES
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Este 27 de enero se llevó a cabo en el recinto del IVEC, el XXIV Encuentro Regional de Escritores, como parte de las celebraciones con motivo del X aniversario de la Unión Estatal de Escritores Veracruzanos. Narradores, poetas y dramaturgos se dieron cita para compartir textos con la concurrencia. Se leyeron textos de Ricardo Rubin recientemente fallecido y, miembro distinguido de las letras en Veracruz. Es de destacar la gran camaradería que reinó y, la llegada de nuevas voces jóvenes que se incorporan a estas actividades. Martha Elsa Durazzo, presidenta de la Unión, informó de las próximas actividades y eventos que tendrán lugar para conmemorar diez años de esfuerzo literario. Al final se pudo disfrutar de un coctel y bocadillos que permitió de manera espontánea, la intervención de los ahí presentes para brindar por muchos años más de trabajo de la Unión. Esperemos que así sea.
25/01/2010
MARATON DE LECTURA
Este miércoles 27 de enero, la Unión Estatal de Escritores Veracruzanos, que preside acertadamente Martha Elsa Durazzo, invita a la lectura de textos en el Instituto Veracruzano de la Cultura a partir de las 16 hrs. Se alternaran diversas mesas con lecturas de 10 minutos por autor. Este año se celebra el décimo aniversario de la Unión y este evento forma parte de las acciones que se llevarán a cabo este año. Por allá nos vemos.
ALIAS HO
En ocasiones estamos tan inmersos en los nuevos títulos de libros que olvidamos la releectura de los que tenemos en la biblioteca. Este año planeo dedicar un poco más de mi tiempo a volver a leer algunos títulos que esperan para ello.
Este es el caso de ALIAS HO de José Giovanni, cuyo ejemplar data del año de 1970 de la editorial Tiempo Contemporáneo de Argentina, que dedicó a la serie negra, y cuya edición me gustó mucho por su diseño de portada y por las pastas duras que han ayudado a preservar todos estos años los diferentes títulos que guardo. Entre los autores de la colección están Raymond Chandler, Dashiel Hammet, Richard Prather, Charles Williams, James Hadley Chase, David Goodis y James M. Cain, entre otros.
José Giovanni fue un escritor, guionista y director de cine que tiene un pasado de mafioso en su juventud, motivo por el cual fue apresado y condenado a muerte, de la que escapó gracias a un indulto. Más tarde se labró una carrera como escritor y después como cineasta. De origen franco-suizo, falleció en el 2004 en la ciudad de Lausana, Suiza.
Seguramente que muchas de sus experiencias en la delincuencia nutrieron sus historias, como es el caso de ALIAS HO, que narra la historia de Francois Holin, de ahí su alias, chofer de una banda de asaltantes y asesinos y, protagonista reservado, hasta que la muerte del jefe de la banda, lo anima a tomar un papel más importante y planear sus propios robos. Con un estilo directo de escritura, sin grandes aspavientos estilísticos, Giovanni retrata los movimientos de la policía, los asaltos, la relación de los integrantes de la banda y la solidaridad entre los hombres que se dedican a esas actividades, que por otro lado siempre está presente la traición. Hombres duros, con código de bajo mundo, mujeres que sirven como desahogo y llama mi atención la ausencia del alcohol en su narración. Elemento casi indispensable en la mayoría del género. Seguramente que su paso por el cine, también le nutrió del sentido narrativo ágil y directo, que se nota en su escritura. José Giovanni no destaca entre los grandes nombres de la novela de serie negra, pero yo guardo varios títulos que vale la pena releer.
22/01/2010
ROBERT B. PARKER 1933-2010

El escritor estadounidense Robert B. Parker creador del detective Spenser falleció en su casa de Cambridge USA, al parecer sentado en su escritorio mientras escribía su siguiente novela. Creador de un detective duro que apenas recuerdo en mi memoria, por un par de libros leídos, dio sin embargo origen a una serie de televisión, que seguí regularmente durante un tiempo. Autor prolífico de novelas ambientadas en Boston y de gran éxito de público. Gran admirador de Raymond Chandler tuvo la idea de terminar la novela incompleta de Chandler, Poodle Springs.
LA SUPERVIVENCIA Y LA EDAD DE LAS TINIEBLAS
Quienes disfrutamos de una jubilación anticipada, por (de)efectos de la pésima administración gubernamental, debemos de realizar un trámite dos veces al año llamado supervivencia –ah bendito burócrata creador del título y metido a publicista- para constatar que estamos vivos y podamos recibir el pago bancario por nuestros años de trabajo. Para ello debemos ceñirnos al horario de 7 a 9 de la mañana y llevar una serie de documentos que acrediten nuestra identidad y den constancia de que estamos vivos. Como si estar presentes no fuera suficiente. Estoy vivo, luego existo.
Ya metidos en esos trámites se me ocurre sacar mi carnet médico y solicitar atención médica con el fin de procurar estudios clínicos para saber como anda mi salud. Ah menudo lío en el que me atrevo a transitar. Primero obtener la cita y por la tarde, acudir con el médico general que despacha pacientes cada diez minutos para cumplir con la cuota de derechohabientes que le han impuesto. Por ello se ahorran los exámenes de peso, estatura y demás preguntando al paciente tales datos. Una receta al vuelo y unos análisis a cumplir. Otro día otro trámite, un horario a cumplir y citas en días diferentes a dos semanas adelante para acudir a dicho estudios. Regresar para sacar otra cita con el médico general, vuelta por la tarde y ser enviado con otro médico especialista que depara, seguramente otros trámites más. Ya veremos.
Sacar cita es todo un poema de trámite; se llega a las seis de la mañana y se deja la credencial de trabajador sobre el mostrador de la trabajadora social, que irá recogiendo una a una y dando la cita deseada. En su mayoría personas de edad mayor que esperan con rostro serio y expresión afligida que su credencial llegue a manos de la poderosa empleada resguardada por su muralla-mostrador para finalmente dar la hora de consulta o informar que una doctora no asistió y no han mandado sustituto, por lo que sus pacientes deberán regresar el lunes para solicitar cita otra vez.
Mientras mi credencial avanza lentamente sobre el mostrador en busca de cita para la atención requerida, leo a José Emilio Pacheco con su reciente volumen de poemas en prosa titulado La edad de las tinieblas. Menudo título para esta edad de estudios clínicos y trámites en busca de la supervivencia.
Ya metidos en esos trámites se me ocurre sacar mi carnet médico y solicitar atención médica con el fin de procurar estudios clínicos para saber como anda mi salud. Ah menudo lío en el que me atrevo a transitar. Primero obtener la cita y por la tarde, acudir con el médico general que despacha pacientes cada diez minutos para cumplir con la cuota de derechohabientes que le han impuesto. Por ello se ahorran los exámenes de peso, estatura y demás preguntando al paciente tales datos. Una receta al vuelo y unos análisis a cumplir. Otro día otro trámite, un horario a cumplir y citas en días diferentes a dos semanas adelante para acudir a dicho estudios. Regresar para sacar otra cita con el médico general, vuelta por la tarde y ser enviado con otro médico especialista que depara, seguramente otros trámites más. Ya veremos.
Sacar cita es todo un poema de trámite; se llega a las seis de la mañana y se deja la credencial de trabajador sobre el mostrador de la trabajadora social, que irá recogiendo una a una y dando la cita deseada. En su mayoría personas de edad mayor que esperan con rostro serio y expresión afligida que su credencial llegue a manos de la poderosa empleada resguardada por su muralla-mostrador para finalmente dar la hora de consulta o informar que una doctora no asistió y no han mandado sustituto, por lo que sus pacientes deberán regresar el lunes para solicitar cita otra vez.
Mientras mi credencial avanza lentamente sobre el mostrador en busca de cita para la atención requerida, leo a José Emilio Pacheco con su reciente volumen de poemas en prosa titulado La edad de las tinieblas. Menudo título para esta edad de estudios clínicos y trámites en busca de la supervivencia.
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