4 dic. 2008

LA NUEVA OLA FRANCESA

Mi pasión de cinéfilo se la debo al cine estadounidense y mi pasión de cineasta al cine europeo. En mi niñez en el puerto de Tampico, allá por los lejanos años 60,s, las películas que se exhibían eran básicamente americanas. El cine de géneros clásico de Hollywood, colmó mis tardes y matinés de cine. Cine tradicional de aventuras y drama donde contar la historia era esencial. Al llegar a la ciudad de México el panorama cinematográfico en las pantallas era muy diferente, además del cine de Hollywood, existía el cine europeo en varias salas; El cine Ritz, el Del Prado, El Versalles y por supuestos los cine clubes, tanto universitarios como de las entidades culturales de los países europeos. Era y es, un cine diferente al americano, eso atrajo mi atención poderosamente y ahí se sembró mi inquietud de cineasta. Recuerdo especialmente el cine club de la Alianza Francesa en la calle de Nazas en la colonia Cuauhtémoc. Ahí tuve ocasión de ver películas de los grandes maestros franceses como Jean Renoir, Marcel Carné, Julian Duvivier y Max Ophuls entre otros. Y ya entrados en los años 70,s a los jóvenes que agrupados alrededor de André Bazin, desde las páginas del célebre Cahiers du Cinema, nos aportarían el movimiento, para mi, más importante del cine: la Nueva Ola Francesa. Estos jóvenes críticos de cine, impugnaron a los maestros del cine clásico francés al que acusaron de viejo y repetitivo, fueron consecuentes con su posición crítica y tomaron la cámara. Claude Chabrol, Francois Truffaut, Jean Luc Godard, Eric Rohmer y Jacques Rivette convulsionaron las reglas del cine francés y su temática; salieron a la calle con la cámara en mano y nuevas propuestas temáticas y estéticas. Más adelante se les uniría Alain Resnais, quien no venía de la revista, pero que compartía su postura. Todos con una mirada personal y un cine muy identificable: de ahí nace la idea del auteur cinematográfico, el llamado cine de autor. Chabrol contando historias de la burguesía con el crimen como motivador de la decadencia, Trauffat, contando historias que remiten a su vida personal, Godard, maoísta, iconoclasta y provocador, Rohmer privilegiando la conversación y la sencillez de puesta en escena, Rivette con una visión teatral de puesta en escena y Resnais, explorando la memoria y la poesía. Hace 50 años se estrenó el Bello Sergio de Claude Chabrol, hoy para terminar este año, rindo homenaje a quienes nos indicaron el nuevo camino del cine.

1 comentario:

  1. Bonito homenaje.
    Es verdad que el cine francés y en general el europeo, se distingue muy mucho del americano. Siempre me llamó la atención la luz, es muy distinta, quizá más triste y opaca y por supuesto, con temáticas muy diferentes.
    Bueno cineasta, me estás ilustrando y estoy recordando mucho cine que añoro, ya que ahora tengo poco tiempo de disfrutarlo, porque es una de las cosas quemás me gustan y disfruto. ¡No hay nada como una buena película!
    Besicos.

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