19 ene. 2009

EL MURCIÉLAGO

Sentí un fuerte golpe en el pecho, casi abajo de la barbilla, tardé solo un momento en darme cuenta que era un murciélago quien se había estrellado en mi cuerpo. Estaba parado en la terraza principal de la Hacienda San Gabriel en el estado de Morelos, ubicada a unos kilómetros adelante de la ciudad de Cuernavaca, leía apaciblemente una novela policial, y mientras lo hacía, me daba cuenta de un murciélago que entraba y salía por los arcos de la terraza, como desorientado por las luces en su vuelo nocturno. Sin apenas pensarlo, me paré un momento hacia la orilla del balcón para admirar las luces de la hacienda y cuando me di la vuelta para regresar al sillón fue que el murciélago se estrelló en mi pecho. Sorprendido me senté y a mi memoria vinieron libros y películas sobre el tema de los vampiros, hoy tan de moda con la serie de Crepúsculo de la sra. Meyer. Por supuesto el Drácula de Bram Stoker fue lectura obligada hace años, asi como algunos libros de Anne Rice y recuerdo también La hora del vampiro de S. KIng, que leía una tarde en la vieja casa de la colonia Roma en la ciudad de México, y sin darme cuenta la noche llegó con un viento que movió las cortinas del balcón de la habitación donde me encontraba, cerré el libro, encendí las luces y me senté en la sala con la música a todo volumen para ahuyentar los temores. Pero más que las lecturas ha sido el cine el de mayor impacto en mi. Nosferatu de Marnau es el gran primer vampiro de la historia del cine, y más que a Bela Lugosi, prefiero las películas de Christopher Lee producidas por la casa Hammer en donde Peter Cushing era un Van Helsing que salvaba a mujeres de busto generoso y vestido de gran escote, de las garras del vampiro. En México el director Fernando Méndez popularizó unas películas con Germán Robles que son una referencia del género en nuestro país. Charlton Heston luchó contra unos vampiros-zombie en Omega man, de la novela de Matheson, que luego Will Smith no consiguió superar en Soy leyenda. George A. Romero logró en Martin, una versión del vampiro moderno, en la que un joven perturbado mataba a sus víctimas para extraerles sangre con un jeringa para luego beberla. John Carpenter realizó en Vampiros, una especie de western moderno con ciertos logros; pero de la que guardo una buena impresión es NEAR DARK de K Bigelow, una aventura de vampiros en estilo western noir si es que cabe dicha definición, y que aún busco en DVD. The lost boys, es una versión juvenil muy lograda cuya acción ocurre en un pueblo americano típico. El Drácula de Coppola y La entrevista con el vampiro de Jordan, no son ejemplos logrados, más bien curiosos. La comedia también está presente y recuerdo a George Hamilton al ritmo de una pegajosa canción pop como un elegante vampiro. Aunque en este género mis preferidas son las películas del Conde Yorga. Hoy el tema está de moda gracias a la señora Meyer, tanto en libros como en cine, aunque debo confesar que ambos no me atraen en absoluto. En todo esto pensaba, después del golpe en mi pecho, cuando descubrí que el animal continuaba con su vuelo errático en la terraza, una y otra vez de manera obsesiva, como vampiro en busca de su presa. Por las dudas cerré mi libro y me refugié en mi habitación. Cerré las ventanas también.

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