4 ene. 2010

El REGRESO



Recibo el Año Nuevo 2010 sin ninguna película que valga la pena en nuestra cartelera, "avatares" de un cinéfilo, y solo un nuevo libro bajo el brazo. "Con la sangre despierta" narra el primer arribo a una ciudad de once escritores latinoamericanos. Impresiones, anécdotas y reflexiones al enfrentarse a ciudades como Londres, Tánger, Tokio, Madrid o México. Entre literatura de viajes y ensayo el libro me gusta mucho y lo disfruto lentamente. Por asuntos de navidades visité o regresé a tres ciudades en esta fechas, el Distrito federal, donde pasé treinta y pico de años, es una ciudad que sorprende por sus dimensiones y los problemas que eso acarrea, pero también por la diversidad de opciones para disfrutarla. Lo mejor de la metrópli, son los amigos con los cuales disfrutar una velada llena de recuerdos. Y la familia que aún queda en esos lares y que uno recuerda con cariño y procura mantener en contacto. En lo personal me siento ya un extraño, no es mi ciudad, la recorro solitario y distante por sus calles y me reconozco un extranjero. Y como tal parto.
Llegué a Oaxaca, bella ciudad que visité por los años 70,s y de inmediato descubro muchas librerías por diversos lados, gran actividad de turismo extranjero, europeo en su mayoría y mucho trabajo de remodelación en calles y sitios del Centro Histórico. El sitio de Monte Albán quita el aliento por su arquitectura, cultura y la majestuosidad del sitio donde se construyó. Y uno se pregunta ¿Cuando devolveremos esta gradeza a nuestro País? La ciudad ofreció además el encuentro de todos los hermanos y hermanas, sobrinos y nietos para una reunión familiar como hace años no teníamos. Oaxaca es un sitio a regresar con más tiempo. La dejamos con un sentimiento entrañable.
De regreso al puerto de Veracruz, me encuentro un frío poco frecuente y el clásico norte que hace correr la arena de la playa por las calles. Arribo con el sentimiento de que llego a casa, de que soy bienvenido. Me acerco al mar encrespado y revuelto y recuerdo las primeras líneas del prólogo por Juan Manuel Villalobos del libro antes citado: "Tardé varios años en comprender que llegar a vivir, por primera vez, a una ciudad nueva, cuando aún sus calles nos susurran al oído sus nombres desconocidos, era interpretar una historia que había pasado a formar parte de la nuestra; era apropiarse de todo los signos, de todos los códigos, de la sorpresas y desventuras que había deparado y depararía en el futuro, en el pasado, esa ciudad que se había convertido en propia; era unirnos a un diálogo que el tiempo no interrumpiría; era sentirse parte de un lugar cuyo nombre ya nos pertenecía". Nada mejor para describir mi llegada al puerto de Veracruz, en febrero serán tres años.

6 comentarios:

  1. Muy buena entrada. Y se me ocurre que más o menos coincidió tu llegada a Veracruz con nuestro encuentro en la red.
    Un saludo.

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  2. Me alegra verte de vuelta. Me ha encantado este recorrido por tus recuerdos y ciudades. Es un placer volverte a leer.
    Besicos muchos.

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  3. ¡Maravilloso regreso! Bienvenido a esta tu tierra y a tu blog.

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  4. Gracias Miguel; tienes razón más o menos coincide mi llegada con nuestro encuentro.

    Hola Nani: te agradezco tu interés. Iniciamos entonces el año. Mis mejores deseos.

    Desirée; Por amistades como la tuya es que me siento bienvenido al puerto. Gracias.

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  5. Me gustan mucho estos escritos en que se aúna biografía con ensayo, con meditación. Viaja uno contigo y con tus recuerdos y tus pareceres.
    Volver a leer entradas en tu blog es para mí un motivo de gran alegría, José.
    Feliz año, felices días.

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  6. Francisco. A últimas fechas tanto en lecturas como en mis sencillos textos intento combinar ensayo y vivencias personales y algo más quizás. Gracias por tus palabras.

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