29 sept. 2013

MILLA



Nunca he sido muy dado a las mascotas. Tuve un canario que abrió sus alas y se fue y, un pez que decidió huir por el lavabo. Desde hace un par de días cuido a la perrita de mi hija, quien por razones de trabajo tuvo que ausentarse. Desde hace unos días ambas me visitan y conviven conmigo. He podido ser testigo de la entrañable relación que llevan mi hija y su perrita; ese vínculo tan especial que se da entre un perro y su ama, en este caso. En ausencia de mi hija, Milla queda a mi cuidado inexperto en el tema de mascotas, es un perrita muy tranquila que recogió en un albergue y siempre dispuesta a viajar en avión o automóvil, donde quiera que mi hija la lleve consigo. Ya tuve la oportunidad de viajar con ella desde Morelia al Distrito Federal, con motivo del festival de cine, en una camioneta donde compartimos viaje y lugar con actores y especialistas del ramo. Todos asombrados de la manera discreta y tranquila de su comportamiento. Pasearla por la mañana y por la noche, darle de comer y llenar su plato de agua, a cambio de estas sencillas tareas uno recibe una mirada y una lealtad que me sorprenden de manara especial. Ahora se encuentra a un lado, a mis pies, mientras escribo estas lineas, estamos a la espera del regreso de mi hija. Llegará con su otra mascota, una gatita y tendremos una convivencia que seguramente nos enriquecerá a los cuatros.

1 comentario:

  1. Seguro que vas a disfrutar esas dos mascotas, ya se nota en tu escrito.
    Besicos muchos.

    ResponderEliminar