8 nov. 2007

MICHAEL CLAYTON


El cine de Hollywood ocasionalmente permite las carreras de directores que dentro del sistema construyen una obra comprometida y personal. Tal sería el caso de Sydney Lumet, Alan Pakula, John Frankenheimer, Sydney Pollack, Robert Redford o Martin Ritt entre otros. En ocasiones algún director de manera única realiza una obra de este tipo. Tony Gilroy es el guionista de la trilogía Bourne y de películas como Proof of life y Armageddon. Nada hacía suponer que en su debut como director, realizara una película como Michael Clayton.

Michael Clayton (George Clooney) es un abogado de una firma importante de New York en donde se encarga de solucionar los trabajos sucios que se necesiten. Divorciado, insatisfecho con su trabajo, fracasado como restaurantero y con una deuda de dinero por juego, se encuentra atado a ese trabajo que odia. Ante él se presenta U/North, una gran corporación inglesa que se fusionará con su firma de abogados, pero antes tienen que solucionar el problema que representa un abogado amigo (Tom Wilkinson) dentro de la firma, que planea demandar a la corporación inglesa por contaminación del agua. Para ello deberá enfrentar a la implacable abogada (Tilda Swinton) de la corporación y sus hombres.

Con el apoyo de un sólido reparto y un guión que se desarrolla en flash back, y que añade un sentido del misterio a la trama, Gilroy nos lleva de la mano entre los entramados de las grandes corporaciones multinacionales y sus métodos sin escrúpulos para obtener grandes ganancias a costa inclusive de vidas humanas. Clooney construye un personaje atormentado, en el filo de la desilusión y las mejores aspiraciones profesionales, pero atrapado en las redes de la corporacion y su firma de abogados. La excelente Tilda Swinton, es a su vez la implacable abogada que hará lo que sea necesario para el bien de la corporación, aunque para ello debe vencer sus propios demonios personales.

No es de extrañar que entre los créditos de la película, figuren como productores ejecutivos Sydney Pollack, Steven Sodenberg y Anthony Mingella. En estos momentos se lleva a cabo una huelga de guionistas en Hollywood que probablemente se llevará más de 10 meses en solucionarla. Cuando historias como Michael Clayton llegan a la pantalla, en la mejor tradición liberal hollywoodense, uno recuerda el papel importante de los escritores de cine; habrá que pagarles lo que pidan o seguiremos sufriendo las comedias bobas y remakes a que nos tiene acostumbrados el cine comercial estadounidense.

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