30 oct. 2007

LOS POETAS TIENEN LA CULPA




A punto de subir al camión que me llevaría a Tulancingo, Hidalgo, adonde me dirijo al Primer Encuentro Latinoamericano de Escritores, descubro que mi boleto es con destino a Puebla. Voy a cambiarlo y me dan una hora diferente de abordar en otra unidad. Aprovecho para tomar un refrigerio y está vez puedo subir al camión correcto.
El viaje se desarrolla sin sobresaltos, hasta que la señora de enfrente mueve su asiento hacia atrás y casi me golpea el rostro. Decido cambiarme hacia la parte trasera, en donde hay suficientes asientos vacíos y, donde un ranchero con el sombrero en la cara duerme plácidamente.
A punto de llegar abro mi fólder con las instrucciones para el registro y la dirección del lugar, entonces escucho una voz que dice; ¿Eres escritor?, volteo y el ranchero que antes dormía, añade; ¿también vas al Encuentro de Escritores?, le contesto que si, entonces se presenta y me dice soy Félix Pacheco, poeta. Ahhh, poeta, yo soy narrador, le contesto con reservas. Al llegar tomamos el taxi hacia la zona de registro y después de deambular por la ciudad, damos con el lugar y nos asignan un hotel a un par de cuadras. Ahí descubrimos con sorpresa que Félix y yo compartiremos cuarto... ¡con otros dos escritores y en dos camas solamente! Tomo las cosas con buen humor y me siento a esperar a que Félix increpe a uno de los organizadores, quien le responde que por el momento nos acomodemos los dos y después ya veremos. Así lo hacemos y nos ponemos de acuerdo para no dejar entrar a nadie más a la habitación. Ya sean poetas o narradores… ¡No entrarán¡ Afortunadamente no fue necesario, pues se tomaron cartas en el asunto y entonces comparto cuarto con este poeta singular, de buen humor y fumador empedernido, eso sí, siempre afuera de la habitación.
Descubro en las mesas de lectura que hay una abrumadora presencia de poetas y solo unos cuantos narradores. Empiezo a conocerlos, llegan de diferentes partes del país y del extranjero; Guadalajara, San Luis Potosí, Distrito Federal y de Argentina, Chile, La Patagonia y El Salvador.
Teresa Irazaba y Mónica Suárez sobresalen entre las del D.F. por la calidad de sus poemas y una voz propia, Félix Pacheco, me sorprende con sus poequeños, poemas breves con humor y sabiduría. Laura García y Miriam Perales, que desde Guadalajara y San Luis Potosí, nos traen poemas amorosos y eróticos. Darío Lobato de Argentina y Marisol Briones nicaragüense residente en El Salvador, llegan con su poesía llena de misticismo y luna amorosa.
Poesía a todas horas y poetas en todas las mesas, bueno en casi todas. Soy de lectura poética mínima; Paz, Sabines, Bonifaz Nuño, Neruda, Nizan, Lorca, Yeats y Dylan, Bob, por supuesto. Lecturas aquí y allá en revistas y suplementos culturales, pero en este Encuentro he escuchado más poesía que nunca. Incluso en mi cuarto de hotel, pues está bien, me digo. Una noche, sin embargo, Félix me informa que se despide del evento a la mañana siguiente, para atender asuntos en la capital. Por fin la poesía deja la cama contigua y la narrativa se instala a sus anchas en este cuarto de hotel. A solas por fin, me digo. Ese día transcurre con la consabida presencia de poetas y unos pocos narradores, por la noche me instalo en mi cuarto y veo béisbol que se encuentra en la última fase para llegar a la Serie Mundial. Finalmente me duermo. El teléfono suena tarde por la noche y me despierta sobresaltado, me informan que un escritor busca cama desocupada y que en breves momentos tocará en la habitación. Abro la puerta y un joven con facha de beisbolista, con gorra y mochila me mira asustado pidiendo posada, me hago un lado, mascullo algunas instrucciones y me duermo, otra vez. Apenas lo escucho acomodarse.
Al otro día mientras nos preparamos para ir al desayuno me entera se llama Ariosto Hernández, es poeta y viene de Papantla, Veracruz. Bueno, lo que faltaba, otro poeta en mi habitación. No podían haber mandado a un narrador, o mejor, a una narradora. Puros poetas. ¿Pero que los poetas no tiene facha de poetas? Primero un ranchero y ahora un beisbolista me resultan exquisitos poetas. En cambio los narradores tenemos facha de... narradores.
Me informan que tendré otra lectura más, con motivo de la aparición de “Raudal de palabras”, recopilación de los trabajos en Córdoba donde participo con un cuento. Comparto la mesa con mi poeta de cuarto, pero la sesión se interrumpe por un cambio de planes y, me impiden escuchar su lectura de poemas. Tuve la ocasión de escucharlo en otro día y detrás de esa gorra de beisbolista descubro a un poeta, sensible y de talento, mismo que no pasa desapercibido para Gaspar Aguilera, reconocido poeta de Chihuahua, con el que compartió mesa.
En una pausa de las múltiples mesas, comento con Mónica Suárez, que los poetas del evento, son los culpables de mi renovado interés por la poesía.
Dejo Tulancingo con una montaña de libros de poesía que recibo en intercambio con mi libro de cuentos, pero me llevo también una montaña de amigos nuevos, poetas casi todos. Y de esto, ellos tienen la culpa.

25 oct. 2007

REVISTA CULTURA DE VERACRUZ No. 24


Por: Mario Hernández Vázquez

En el reciente número 24 de la revista Cultura de VeracruZ, correspondiente a octubre del año en curso, se registra el trabajo editorial de la Universidad Veracruzana. Desde sus primeras páginas, reproducen las importantes reflexiones del rector Raúl Arias Lovillo, dedicadas a los “50 años de labor editorial de la Universidad Veracruzana”. Particularmente se advierte un profundo reconocimiento hacia el escritor Sergio Galindo, fundador de la revista emblemática del principal centro de estudios superiores en el Estado de Veracruz. Aparte hay que destacar el compromiso por salvaguardar y continuar la tradición de editar libros que han llevado el nombre de la Universidad Veracruzana, más allá de los límites nacionales.

Por otra parte, el escritor Raúl Hernández Viveros, director de la revista Cultura de VeracruZ, ofrece una crónica sobre la Colección Biblioteca, y destaca algunas aportaciones de estas ediciones que funcionan como respaldo bibliográfico en diferentes investigaciones o trabajos académicos. Omar Piña prosigue insistentemente en demostrar su pasión por la escritura. En esta ocasión entrega una selección de sus piezas narrativas incluidas en el volumen “Notas del desamparo”, acompañadas de las excelentes fotografías realizadas por Pamela Albarracín. Omar Piña, sin duda alguna, con la publicación de sus textos: “El cha-cha-chá no es para tristes”, “Es que verá que me duele la mano”, “A la hora de los gallos”, “Lito”, y “Blog “Calle melancolía”, consolida la trascendencia literaria.Con la lectura de los poemas de Zoelia del Carmen Frómeta Machado, existe la reconciliación y descubrimiento de un trabajo poético digno de ocupar su lugar en el desarrollo de las letras latinoamericanas. Su firme pulso creativo enfrenta en “Los otros”: “Ellos, callados tejen y destejen su destino / mientras nosotros los del otro lado / de sus sombras y tristezas, / vamos armando sílaba a sílaba, / trozo a tajo el paso de la muerte…” Los versos construyen una zona que abre la capacidad de recomponer el mundo. La interrogante existencial de enfrentarse a cuestionar: “¿Cómo nombrar la luz sin que me cieguen sus llamas?, del poema “Pavana para una infanta triste, recuerda el desvelo y el silencio del pensamiento de esta autora cubana.Jaime Pasquel Brash da a conocer la sección: “Cuentos ilustrados”, integrada por los siguientes textos “El armario”, “Señor Dios, enséñeme a ser un anciano” “Madre Bwana”, “Luego...” “Sonia”, “Desde mi aparador”. Además la revista Cultura de VeracruZ, incluye su “Muestra poética”. Con este panorama de Jaime Pasquel Brash se concede un lugar que le corresponde a este autor en las letras veracruzanas. La suma de aportaciones que permiten asomarse y asombrarse un poco sobre la creación literaria y el difícil oficio de escritor.


“Nostalgia”, de José Romero Salgado, es una viñeta literaria acerca de los recuerdos de la adolescencia, y algunas obsesiones descritas por el ejercicio de las palabras. Un texto reflexivo que dilucida una postura en la vida. Jorge Hernández Utrera, da a conocer el artículo “La redondez del círculo”, que leyó durante le presentación de la revista El Círculo en la USBI, de la Universidad Veracruzana, el primer día de la Feria Internacional del Libro Universitario, en el puerto de Veracruz, Ver., el 3 de octubre de 2007. En esa jornada también fueron presentados los números más recientes de la revista Cultura de VeracruZ por su director Raúl Hernández Viveros, a continuación de la lectura de poemas que hizo Ernesto Cardenal, cuyas Poesías completas acaba de publicar la Universidad Veracruzana.

“Luna sin sangre”, de Gabriel Fuster, es una reseña sobre el reciente libro de Martín Corona Alarcón, publicado en Cuadernos del Baluarte. Como un homenaje, se recogen el texto de Rodrigo Núñez y Jesús Morales Bermúdez, “Secreto a voces sobre Carlos Jurado”, y el poema “Mi jícara no es fruto del morro”, de Juan Bañuelos. Desde luego se incluyen ilustraciones de Carlos Jurado, en esta distinción al maestro y artista gráfico, quien recibirá al lado de Mario Muñoz y Carlos Monsiváis, el Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Veracruzana.

Un lujo verdadero cierra este número, 24 de la revista Cultura de VeracruZ, lleno de vitalidad y sensibilidad, es la divulgación del discurso de entrega Premio Príncipe de Asturias 2002, por parte de Doris Lessing, quien el pasado 11 de octubre, obtuvo el Premio Nobel de Literatura 2007. Por tal motivo en esta revista literaria independiente, que se edita en la capital veracruzana, se dan a conocer la noticia y las primeras declaraciones que dieron vuelta al mundo. "Me he ganado todos los premios que hay en Europa, todos esos malditos premios, que estoy muy contenta de haber ganado", dijo la escritora a los prensa. Para festejar la noticia, Lessing se tomó un trago de ginebra y tónica que hizo incluso oler a uno de los reporteros, para que comprobara que no se trataba de agua. Dijo que estaba: "muy contenta" de haber recibido el premio antes de morirse. "No le pueden dar el Nobel a un muerto, así que creo que probablemente pensaron que era mejor que me lo dieran ahora".

24 oct. 2007

¿PARA QUÉ LEEMOS?





Recientemente se llevó a cabo en la ciudad de Tulancingo , Hidalgo, el Primer Encuentro de Escritores Latinoamericanos, gracias a los buenos oficios de la escritora y promotora cultural, Cristina de la Concha y a su equipo de colaboradores. Tuvimos la fortuna de participar y una de las experiencias más significativas fueron un par de visitas a escuelas, donde pudimos leer e intercambiar experiencias con los alumnos.

En una secundaria, un alumno pidió la palabra y solicitó le explicaran para que sirve leer libros y porqué hay que hacerlo. Rápidamente un murmullo de voces se escuchó entre los escritores presentes, tanto de nuestro país, como de Argentina, Chile, Nicaragua entre otros. Que brillante oportunidad de dirigirnos a unos jóvenes deseosos de participar y de conocer nuestras respuestas. Resumir algunas de ellas sería muy extenso, pero dio origen a una discusión sobre los motivos para leer, los sistemas educativos y el papel de las escuelas en la formación de los jóvenes. Sin duda uno de los momentos más interesantes de este Encuentro.

El otro, se dió en el aula de una escuela primaria donde tuve la fortuna de participar. Ante niños y niñas de 9 a 13 años, Queta Gómeznava narradora del D.F., Maria Elena Solórzano cronista de azcapotzalco, Daniel Wence narrador de Morelia, una poeta del D.F., cuyo nombre se me escapa y un servidor, leímos cuentos y poemas para ellos. La respuesta fue gratificante, ha juzgar por sus comentarios y preguntas que parecían no acabar nunca. Les recomendamos leer lbros y que intentaran llevar un diario donde escribieran sus impresiones cotidianas. Se decidió, también, que nos escribieran sus preguntas o comentarios y, que al día siguiente que volveríamos a pasar por ahí, nos hicieran llegar los mismos.

Al otro día, al salir de una mesa de lectura, varios de estos niños se acercaron y me entregaron cartas con dibujos donde decían su gusto por mi cuento leído y sus aspiraciones de leer más y escribir un diario. Quienes recibimos tales cartas fuimos tocados por la gracia e ingenuidad de los niños, de tal manera que nos conmovieron.

Comenté con Daniel Wence, conmovido también, que con un escritor y un lector que consiguieramos de estas lecturas había valido la pena la experiencia del Encuentro.






23 oct. 2007

APARATO DE VISTAS

La tarde es fresca, el cielo aún azul espera por la noche, los autos pasan calle abajo y su ruido no consigue apagar el canto de los pájaros.
La vieja casona en las afueras de Zacatlán de las Manzanas, se encuentra casi a la salida de la carretera que lleva a lo profundo de la Sierra de Puebla. Hemos venido a pasar los días de Semana Santa y adentro todos se divierten en diversos juegos de mesa, niños y adultos ríen y lanzan exclamaciones gozosas. Las aves vuelan de una rama a otra, las telas multicolores de las toallas colgadas en el corredor, se mueven por la suave brisa vespertina.
Frente a mi, calle abajo, unos ciclistas cruzan veloces por un recuadro entre los árboles que rodean el jardín de la casa, céleres cual una instantánea; como imágenes de un antiguo aparato de vistas en un parpadeo del tiempo. Actores de un brevísimo corto que se proyecta en el patio ante este solitario espectador de una sala cinematográfica al aire libre.
Es una película que disfruto para mi y que atestigua solamente este espectador. La guardo en mi cineteca personal.