1 nov. 2008

LOS MUERTOS


Los días 1 y 2 de noviembre se celebra en nuestro país el día de muertos;días de todos los santos y todos los difuntos. En contraparte a la celebración del Halloween, que viene del país vecino del norte, nosotros celebramos a los muertos con fiesta, calaveras de azucar, altares de muertos que se decoran con los objetos y gustos particulares del muertito. Tanto en mi anterior casa como en la actual, vivo frente a un panteón, supongo que es mera coincidencia. Como lo es también que acabo de terminar la lectura de Señas particulares de Josefina Estrada justo en este día de muertos. Es la crónica de la vida violenta en la ciudad de México, la de los cadáveres por muerte violenta o sospechosa, y el itinerario que llevan por los ministerios públicos y hospitales. Del mundo paralelo a la nota roja, en donde policías, periódistas, investigadores, enterradores, técnicos, especialistas en la medicina forense y familiares desesperados en busca del cadáver que a la vez no quieren encontrar. En nuestro país hay una gran desconfianza sobre la investigación policial, pero en esta crónica cruda del mundo de los muertos, Josefina Estrada nos muestra que hay investigadores forenses tan especializados como en cualquier país del mundo, con equipo moderno para determinar las causas de la muerte violenta. Estamos muy lejos del mundo televisivo de la investigación forense maquillada para el consumo en la televisión. La descripción que utiliza Estrada es directa y puntual sobre lo que ve y le explican los especialistas. Se adentra en el mundo subterraneo de la medicina forense y para ello nos lleva por el camino que sigue el cuerpo de una joven desconocida y como se investiga su muerte y el aclarar su identidad. En su recorrido presencia autopsias de todo tipo de cuerpos mutilados, golpeados o degradados por el tiempo, acude a hospitales, participa del hallazgo de personas muertas, acompaña a una ambulancia llena de periodistas de la nota roja a la caza de algún muerto, asiste a la fosa común para ver el entierro de cuerpos no identificados y se enfrenta a sus propios miedos, para aclararnos el misterio de la muerte violenta en las calles de la ciudad de México. Desde la ventana de mi habitación observo la entrada al panteón municipal de Boca del Río, recién pintada y arreglada para que los vivos visiten a sus muertos. Esta lectura me hizo recordar a los muertos, pero yo celebro a los vivos.

2 comentarios:

  1. Interesante novela
    Y sí es mejor celebrar a los vivos, si mientras estuvieron con nosotros no les dimos nuestro cariño, ¿de que sirve llevar flores y arreglar una tumba?
    Besos.

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  2. Celebremos a nuestros seres queridos y amigos mientras vivan, después vendrán los recuerdos de momentos compartidos. Los llevaremos en el corazón. Saludos

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