4 feb. 2009

EL PASEO

Una mujer camina por el parque, empuja un carrito de bebé, llega hasta donde se encuentran los juegos y mira con detenimiento a los niños que se entretienen en los columpios y resbaladillas. Ahora se dirige a la fuente central que lanza chorros de agua a través de figuras de animales; voltea hacia el carrito y murmura unas palabras. Finalmente se dirige hacia el pequeño estanque y se sienta a observar las aves que se pasean sobre las aguas verdosas.
La sigo con la mirada desde que apareció por este lado del parque, algo llamó mi atención, quizás su lento caminar, un ligero descuido en sus ropas o la llanta de la carriola que gira alocadamente por el uso.
Enciende un cigarro, exhala el humo, agita la mano para dispersarlo y que no llegue hacia el carro del bebé. Ahí se queda disfrutando de su cigarrillo y hablando ocasionalmente en voz baja hacia la carriola. Finalmente se incorpora y camina hacia la salida del parque, pasa frente a mi y descubro en su rostro marcado fuertemente, una mirada vacía. Sorprendido descubro que la carriola que empuja está vacía. Se aleja dando tumbos a su carrito por el camino empedrado y la llanta girando a uno y otro lado.

1 comentario:

  1. A veces la historia se encuentra en la precisa descripción de una imagen como ésta, la historia se intuye, el drama se nos presenta esquivo, pero sabemos que está ahí. Bello texto.

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