24 feb. 2009

LA POESÍA... Mónica Suárez


En una reciente entrevista, la escritora canadiense Margaret Atwood decía: "En los tiempos duros es cuando el ser humano tiende más a meditar, y a apreciar el arte y, con ello, la poesía. La poesía es, sobre todo, emoción, y desde luego en estos momentos hay mucha tensión y presión emocional para todos". No sé si por estos motivos u otros, recientemente leo más poesía que antaño. Es común que, por estos días, me acompañen un par de libros con poesía de autores totalmente diferentes; Rudyard Kipling y Charles Bukowski. Encuentro en estos poemas emociones y miradas a diversos temas que me emocionan o me sacuden.Ya en otra ocasión mencioné que en un Encuentro Literario había tenido ocasión de conocer a muchos poetas; hombres y mujeres. De entre ellos, tengo gratos recuerdos de Mónica Suárez, con quien tuve ocasión de platicar y disfrutar de la lectura de algunos de sus poemas. Después pude comprobar su talento en Senderos de Dido, antología poética donde publicó otros poemas. Y ahora encuentro en el número más reciente de la revista La pluma del ganso, cuatro poemas que no tienen desperdicio, y una vez más, muestra la sensibilidad que tiempo antes descubría. Mónica Suárerz es una artista plástica y restauradora, y ha ganado diversos premios en cuento y poesía. No soy un conocedor de la poesía, pero creo que cuando un poema lo haces tuyo, es que vale la pena. Estos dos ejemplos, son prueba de ello.

NOCHES DESNUDAS

No sé mi amor,
por qué me quedé desnuda
cuando partiste,
¡ si hay tanta soledad
para vestirse !
para zurcir un abrigo
tantas sombras,
tantos oscuros botones
de noches que recorto,
para atajar el frío
de mis horas.

DE TUS SIGNOS SUS SECRETOS

Hace no tanto
aprendí el alfabeto de tu cuerpo,
tu forma de ser verbo y adjetivo,
la conjugación exacta de tu sexo,
la extensión de tus trazos, con mi lengua
la líquida sustancia que te crea.

Si, hace no tanto
te leí con las palmas de mis manos,
con mi vientre y las yemas de mis dedos,
con los poros de mi piel y mi cabello.

Te leí de corrido y deletreando,
aprendí de tus signos sus secretos
y te guardé en la biblioteca
de mi cuerpo.

1 comentario:

  1. Es una época muy adecuada para la poesía y la intensidad subjetiva, vaya que sí. Y para sentir, sentir y luego pelear.

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