22 ene. 2010

LA SUPERVIVENCIA Y LA EDAD DE LAS TINIEBLAS

Quienes disfrutamos de una jubilación anticipada, por (de)efectos de la pésima administración gubernamental, debemos de realizar un trámite dos veces al año llamado supervivencia –ah bendito burócrata creador del título y metido a publicista- para constatar que estamos vivos y podamos recibir el pago bancario por nuestros años de trabajo. Para ello debemos ceñirnos al horario de 7 a 9 de la mañana y llevar una serie de documentos que acrediten nuestra identidad y den constancia de que estamos vivos. Como si estar presentes no fuera suficiente. Estoy vivo, luego existo.
Ya metidos en esos trámites se me ocurre sacar mi carnet médico y solicitar atención médica con el fin de procurar estudios clínicos para saber como anda mi salud. Ah menudo lío en el que me atrevo a transitar. Primero obtener la cita y por la tarde, acudir con el médico general que despacha pacientes cada diez minutos para cumplir con la cuota de derechohabientes que le han impuesto. Por ello se ahorran los exámenes de peso, estatura y demás preguntando al paciente tales datos. Una receta al vuelo y unos análisis a cumplir. Otro día otro trámite, un horario a cumplir y citas en días diferentes a dos semanas adelante para acudir a dicho estudios. Regresar para sacar otra cita con el médico general, vuelta por la tarde y ser enviado con otro médico especialista que depara, seguramente otros trámites más. Ya veremos.
Sacar cita es todo un poema de trámite; se llega a las seis de la mañana y se deja la credencial de trabajador sobre el mostrador de la trabajadora social, que irá recogiendo una a una y dando la cita deseada. En su mayoría personas de edad mayor que esperan con rostro serio y expresión afligida que su credencial llegue a manos de la poderosa empleada resguardada por su muralla-mostrador para finalmente dar la hora de consulta o informar que una doctora no asistió y no han mandado sustituto, por lo que sus pacientes deberán regresar el lunes para solicitar cita otra vez.
Mientras mi credencial avanza lentamente sobre el mostrador en busca de cita para la atención requerida, leo a José Emilio Pacheco con su reciente volumen de poemas en prosa titulado La edad de las tinieblas. Menudo título para esta edad de estudios clínicos y trámites en busca de la supervivencia.

1 comentario:

  1. Vaya, yo creí que esos tramites sólo lo hacíamos por aquí, jeje.
    Espero que esas consultas solo sean rutinarias y nada de importancia.
    Diasfruta esos poemas. También acostumbro a llevarme un libro a espos sitios, se pasa el tiempo de mejor manera.
    Besicos muchos.

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