9 abr. 2010

EL PERIODISMO DE HOY


Acaba de aparecer en la revista Proceso el encuentro entre Julio Scherer García, fundador de la revista e Ismael "el Mayo" Zambada, uno de los narcotraficantes más buscados por la justicia mexicana. La publicación de esta conversación ha generado un debate entre especialistas de los medios y el periodismo, así como de la sociedad misma. "Si el diablo me ofrece una entrevista, voy a los infiernos". Con esta frase Julio Scherer justifica su encuentro con un delincuente que se encuentra perseguido por sus violentos crímenes. Es claro que el periodista no fue a los infiernos, acude a una guarida donde le ofrecen un desayuno y atención, mientras él se dedica a registrar detalles mínimos del entorno. El infierno no está ahí, sino en las ciudades donde operan estos delincuentes y asesinan a enemigos, policías y sobre todo, a gente inocente y, para ello, habría que entrevistar a los familiares de estas víctimas. Truman Capote y Norman Mailer, escribieron famosos libros basados en entrevistas con asesinos que se encontraban presos esperando la muerte, en un caso y condena larga en otro. Creo que esta es la diferencia ética del asunto. El periodista fue contactado por el mismo narcotraficante y llevado a una guarida en la sierra donde ocurrió el encuentro. Lo más deplorable es la pobre calidad de la fallida entrevista, pues prácticamente el delincuente se negó a contestar la mayoría de las preguntas y solo ofreció las que le convenían. ¿Fue utilizado el periodista? ya que la publicación no aporta absolutamente nada al conocimiento del problema, en cambio deja ver que mientras la justicia mexicana lo busca, este asesino se entrevista con un viejo periodista como una prueba de la ineficacia en la lucha contra el narcotráfico. Es más un desplante de prepotencia que una acción desesperada de Zambada ante la persecución de que es objeto y para ello se ha prestado la revista Proceso y el propio Julio Scherer. Cuando se encuentran en un lugar desconocido, Zambada le dice al periodista que tenía muchos deseos de conocerlo y Scherer le contesta con un muchas gracias, más tarde ya para dar por terminada la reunión el narcotraficante le pide una foto y el periodista le dice que se quite el sombrero pues le resta personalidad y se ponga mejor la gorra y, para rematar, basta ver la cara de Julio Scherer García en la foto misma, con una sonrisa socarrona ¿o nerviosa? quizás aventurando la portada de su revista y los ejemplares que se venderían.

2 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con el tono crítico de tu texto. A veces, los medios encumbran a personajes inmorales. Ocurre en todas partes. Algunos periodistas se amparan en la libertad de expresión para ocultar su falta de ética. Y creo que nos hacen un flaco favor.

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  2. Tienes razón Miguel; La lucha que nuestro país lleva a cabo contra el narcotráfico es una responsabilidad de todos en el ámbito que nos corresponde. Acciones como esta del periodismo no ayudan en nada.

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