8 jun. 2010

EL ASCENSO

Las fuerzas lo abandonaban a cada paso. Se detuvo para tratar de recuperar el aliento, mientras el fuerte viento azotaba toda su fuerza contra él. Recordó la vista desde la cima, por fin había logrado culminar esta montaña que tanto anhelaba. La sensación que experimentó fue igual que en otras, una quietud y silencio que nada se le comparaba. Pero al bajar, la montaña se cobró el esfuerzo y tuvo que aceptar que sus compañeros se adelantaran y lo dejarán atrás. Son las reglas de las alturas y no había nada que reprocharles. Esperaba que mandaran a los sherpas a rescatarlo antes que la tormenta arreciara. Ya no sentía los pies y las manos, pero intentó bajar unos metros más. Entonces cayó cuenta que iba a morir y que lo haría bajando, nada más equivocado, alcanzó a pensar. Viró con enorme esfuerzo el cuerpo hacia arriba y se dijo que si iba a morir lo haría ascendiendo la montaña. Dio el primer paso e inició su ascenso final.

5 comentarios:

  1. Creas un personaje en muy poco espacio y dejas una reflexión muy interesante. Con tu permiso, lo recomiendo en mi blog.

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  2. Un relato muy interesante. Un canto a la tenacidad, a la lucha, mediante la imagen de ese alpinista que decide darse la vuelta y volver a la cima. Morir en la cima. Sin embargo, yo creo que la verdadera lucha residiría en intentar descender. Esa vuelta me parece más una rendición. No obstante, esto demuestra que el relato puede dar mucho de sí.
    Un abrazo.

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  3. Tienes razón Miguel: en ocasiones el texto evoca diferentes lecturas que van más allá del autor. Tu comentario enriquece el relato. saludos

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  4. Un relato interesante, tengo un amigo escalador, eso mantiene en vilo a los que lo rodean, pero el es persistente. Seguramente el desafío que presenta la montaña asegura la confianza en si mismo, o simplemente se plantea como estar a solas totalmente consigo mismo. Tal vez sea una forma de vivir la vida, las opciones son múltiples. Me encantó tu relato. Saludos.

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