16 jun. 2010

Meme... mi padre


Mira directamente a cámara enfundado en pantaloncillos oscuros, zapatillas y con manoplas de entrenamiento. Mi padre fue boxeador, entre otros oficios y, la fotografía es de algún gimnasio en el puerto de Tuxpam, Veracruz, en el Golfo de México. La instantánea está dedicada al Sr. Salgado y su apreciable familia, un 3 de noviembre de 1935. Unos años antes de que pidiera la mano de Ercilia Salgado, con quien se casó un 17 de diciembre de 1938 en el Palacio Municipal de Coazintla, Veracruz.
La última imagen que tengo de mi padre antes de su fallecimiento, es consumido por la enfermedad, discapacitado y postrado en la cama en medio de la sala. Contrasta fuertemente con la fuerza que irradia en la foto que describo.
Pero también recuerdo cuando lo acompañaba a la oficina en la Refinería de Cd. Madero Tams., donde firmaba montones de papeles azules mientras yo me distraía recorriendo los escritorios vecinos. Los momentos compartidos en varias funciones box en la ciudad de México o en Tampico Tams. Las fiestas del 31 de diciembre, donde los conocidos y amigos pasaban por la casa, para celebrar su onomástico con abrazos, música y whiskey todo el día.
O la visita a la garita de Los Algodones, Baja California, donde trabajaba, en la frontera con el hoy controvertido estado de Arizona y en donde tramitó mi visa para recorrer el vecino país del norte. Y el viaje en auto de ese estado a California en pleno verano y la parada en aquel bar de San Diego donde compartimos una cerveza mientras en la pasarela unas mujeres semidesnudas bailaban sin mucha convicción. El zoo de San Diego, los Estudios Universal y del regreso en la “bufadora” de Baja California, ese sitio natural donde el mar sube por la rocas bufando fuertemente. Y años atrás los esfuerzos para orientar la antena y sintonizar los canales de la Ciudad de México. Recuerdo también su costumbre de levantarse temprano con música o la televisión encendida mientras se aprestaba a iniciar el día. O las veces que entrenamos en el gimnasio del deportivo de la colonia petrolera y la ocasión en que llevó de invitado a José Becerra, el entonces campeón mundial de los pesos gallo.
Tengo muchos más recuerdos, dulces y agrios, pero prefiero estos momentos en mi memoria selectiva y, sobre todo, recordarlo en la imagen de una fotografía tomada en algún año y en alguna ciudad, donde me lleva de la mano; ambos vamos con el ceño apretado y mi madre atrás que cuida de ambos.

6 comentarios:

  1. Bonita semblanza. Todos hemos tenido esos mismos recuerdos o parecidos y la verdad es que nos guste más o menos, fueron años difíciles y lo hicieron lo mejor que supieron, pudieron y les dejó la época.

    Besicos muchos.

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  2. A mí padre también le gustaba el box y nunca entendí la razón. Ni quiero entenderla.
    Tantos recuerdos. Y tus letras los plasman.


    Abrazos.

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  3. Cierto nani, pero en todas las epocas es duro salir adelante con los hijos. saludos

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  4. En esa epoca de adolescente me gustaba el box. Hoy en dia no. saludos

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  5. Excelente y emotiva semblanza. La importancia del padre en nuestra formación. Es curioso que también mi padre fue aficionado al boxeo en su juventud.
    Un abrazo.

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  6. Cierto MIguel; la importancia del padre en la formación. El boxeo es un deporte que gustaba a las generaciones de nuestro padres. saludos

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